El otro día una persona me preguntó cómo funcionaba eso del proceso creativo, y si podía darle algún truco. Le expliqué que la creatividad es como el fútbol, se entrena. Nadie nace sabiendo dar toques a un balón o regateando como un crack. Es cierto que hay gente más predispuesta a ciertas aptitudes, pero en general cualquiera puede llegar a ser bueno en un campo si entrena lo suficiente. Yo pensaba que esta respuesta le serviría, pero nadie quiere oír que para ser bueno en algo hay que trabajar, trabajar y trabajar, y me insistió en que le diese algún consejo. Así que le di el siguiente:

Coge dos términos totalmente opuestos, y júntalos. No lo hagas de manera consciente, ni premeditada. Tan solo escoge dos términos al azar y júntalos. Y después dale un significado a su unión.

Porque las grandes ideas nacen precisamente de términos que a priori no tienen nada que ver entre sí. Habrá intentos fallidos, como la PIZZALADA, pero en general es una buena manera de crear grandes ideas.

¿Por qué?

Primero, porque te ayuda a buscar una lógica en esa unión, y esa lógica va a resultar más sorprendente de lo que esperabas.

Segundo, porque va a resultar realmente original, y no va a partir de algo que ya has visto.

Es por eso que propongo el EJERCICIO DEL SOMBRERO:

  • Abre un diccionario y ve escogiendo sustantivos al azar, escribiéndolos en papelitos y metiéndolos en un sombrero.
  • Cuando tengas suficientes, vuelve a repetir este proceso  metiendo esta vez los sustantivos en otro sombrero.
  • Saca un papelito de cada sombrero, léelos en voz alta y busca la lógica que podría emparejarlos.

Al principio te sonará extraño, y ridículo, pero si consigues encontrar ese nexo, ese vínculo de unión entre ambos términos, habrás conseguido la premisa de algo interesante.

¿Crees que te estoy contando una locura?

Piensa en las películas y libros que te gustan, sobretodo en aquellos que te han resultado más originales, y piensa realmente de qué van. Verás que están compuestos de términos que a priori no tienen mucho que ver entre sí, dos ideas opuestas que alguien con mucho talento supo hilar.

Esto que os cuento suele verse muy claramente en las películas de animación:

Veamos algunos ejemplos:

Ratones y cocina: ¿A qué loco se le podría ocurrir crear algo tierno, divertido y culinariamente sobresaliente con estos dos términos? Pues hubo un señor que decidió unirlos y de ello nació “Ratatouille

Monstruos y centrales eléctricas: ¿En serio que dos términos tan desconexos entre sí podrían generar una buena película? Bueno, si no lo creéis, ahí tenéis “Monsters S.A

Kung fu y pandas: bah, imposible, de ahí es muy difícil que consiga una combinación para una peli. ¿O no?

Un hotel y drácula: Por aquí no paso. ¿Cómo demonios voy a conseguir crear una peli con estos dos conceptos? Ah, no, espera, que ya la han hecho y se llama “Hotel transylvania”

Como veis, hay muchos términos que en un principio no parecen tener posible relación entre ellos, de los que jamás podríamos sacar una película. Os dejo algunos retos a continuación. Pensad rápidamente en qué podría salir de ahí. Más abajo os doy mi respuesta:

Avión – submarino

hamburguesa – granja

Nubes – hipoteca

¿Habéis conseguido sacar ya vuestra peli de animación con estos términos? Si es así, escribid vuestra respuesta en los comentarios del post. Yo, por mi parte, os doy estas primeras opciones que se me han ocurrido al escribir estos términos

Un joven avión lleva una vida aburrida surcando el cielo, y nunca ha confesado su verdadera vocación: ser un submarino. Un día decidirá cumplir sus sueños, aunque para ello deba contradecir todo lo establecido. 

Un avión y un submarino se enamoran perdidamente, pero su amor resulta realmente difícil de llevar para ambos, ya que pertenecen a dos mundos distintos.

Una hamburguesa de ciudad decide marcharse al campo donde deberá lidiar con el rechazo de todos los vegetales que no verán con buenos ojos que un trozo de carne viva con ellos. 

Un granjero descubre el método para cultivar hamburguesas en lugar de mazorcas. Una gran multinacional intentará robarle el invento.

Un padre de familia que no puede pagar la hipoteca de su casa así que decide irse a vivir con su familia a las nubes. 

Una gran corporación, mediante triquiñuelas, consigue hacerse dueña de las nubes. A partir de ese instante, la gente deberá pagar por disfrutar de ellas, hipotecándose para conseguir su pequeño trocito esponjoso. 

Estas son las primeras ideas que se me han ocurrido. Como veréis, el usar dos términos sin relación entre sí nos obliga a pensar y esforzarnos por sacar nuestra vena creativa.

Y, como le comentaba a aquella persona que me preguntó, cuanto más entrenes, más divertidas y sorprendentes serán las historias que surgirán de este ejercicio.

¿Y tú? ¿Te atreves a dejar tu resultado en los comentarios de este post?

Ya puedes conseguir aquí mi libro Los Durmientes

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