Cuántas veces en la vida nos hemos hecho la pregunta “¿Y si…?” ¿Y si dejo mi trabajo? ¿Y si me presento a esa chica? ¿Y si me pongo las zapatillas grises en lugar de las marrones? Esta sencilla pregunta recoge una poderosa herramienta a la hora de crear premisas para historias.

Porque implica en sí misma un conflicto.

La pregunta “¿Y si…?” supone un cambio en el status quo, en el orden de las cosas. Al plantearla, estamos anticipando qué pasaría si realizase una acción, si tomase una iniciativa, si tuviese que decidir o tomar partido en algo.

Cuando decidas escribir una historia, sea para un guión o para un libro, plantéate esta sencilla pregunta.  Te ayudará a comprender de qué va tu historia, dónde empieza y hacia dónde debe ir.

Pruébalo. Si decides analizar películas y libros, verás que todos los casos pueden responderse con esta sencilla pregunta. Veamos si sabes averiguar a qué película pertenecen:

Todas estas preguntas plantean una situación previa, que va a cambiar drásticamente. Son, por así decirlo, las premisas de la película, el motor que las va a hacer avanzar.

Porque cuando el protagonista toma la decisión de posicionarse ante esas preguntas, estamos hablando del paso del primer acto al segundo acto de la historia.

El primer acto es, por así decirlo, el día a día de esos protagonistas antes de que surja la pregunta. Puede que sea una existencia apacible o tormentosa, dolorosa o feliz. Eso da igual. Lo importante es que se trata de la vida que han conocido hasta ese momento.

Pero de repente aparece un elemento ajeno a esa vida, algo que nos va a hacer plantear nuestra pregunta ¿y si…?

Y en el momento en el que nuestro protagonista acepta darle respuesta a esa pregunta, se inicia el segundo acto. Porque es aquí donde el protagonista se posiciona y se vuelve activo.

¿Y si… un día descubres que no eres lo que crees?

Esta pregunta puede encajar en multitud de películas, desde Spiderman, a Star Wars o incluso en películas de asesinos en serie.

Pongamos un ejemplo más sencillo.

¿Y si… un día decido escribir un guión?

  • Aquí tenemos una vida previa de una persona que no ha escrito un guión. Eso es el primer acto.
  • Y un día surge esa pregunta, y puede venir motivada por otra persona, o por nosotros mismos. Eso es el planteamiento del punto de giro.
  • Y decidimos darle respuesta  lanzándonos a escribir el guión. Aquí empieza el segundo acto, con todos los obstáculos que queramos poner, desde el bloqueo creativo hasta los problemas para conciliar la escritura con la vida laboral o un ordenador que decide estropearse.
  • El segundo acto acabaría cuando tocásemos fondo, en nuestro peor momento, como por ejemplo cuando, tras finalizarlo, se nos borrase el único archivo que contiene el guión.
  • Pero entonces encontraríamos un rayo de esperanza, al descubrir que ese archivo sigue existiendo en un pendrive que está a punto de ser destruido.
  • Aquí empezaría el tercer acto, en el que deberíamos luchar por salvar ese pendrive.
  • El clímax llegaría en el momento en el que arrebatásemos al pendrive de un trágico final, consiguiendo imprimir nuestro guión.

Y ahí acabaría nuestra película.

Como ves, a partir de una simple pregunta como “¿y si…?” podemos desarrollar  toda una estructura de tres actos.

Y ahora yo te pregunto…

¿y si… dejas un comentario en este post?

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