Cuando le explico a alguien que no es del medio (y a alguno que sí lo es) que he enviado mi libro a varias editoriales, me encuentro muchas veces con la misma pregunta: ¿no tienes miedo de que te lo plagien?  Y la respuesta siempre es la misma: ojalá.

¿Por qué respondo esto?

Primero, porque me va mucho la guasa. Y segundo, porque hay un fondo de verdad en esa afirmación.

El plagio no es más que un reconocimiento no reconocido y aún menos remunerado a tu trabajo. Significa que alguien ha leído tu material y lo ha considerado tan extremadamente bueno que se ha arriesgado a robártelo y a ponerle su nombre, exponiéndose a que la gente le valore por ese producto, a que la gente crea que aquello ha salido de su cabeza.

Piensa por un instante en ti mismo, en lo que te cuesta mostrar al mundo lo que escribes por miedo a las críticas, a que no guste.

Ahora piensa en esa persona que está tan segura de tu trabajo que va a mostrarlo al mundo como suyo.

Hay que tener valor.

Si decides dedicarte a escribir, vas a tener que mostrar tu trabajo, vas a tener que dejarlo volar, enviándolo a quien esté interesado en leerlo. ¿Cuál es la alternativa a ser plagiado? ¿No mostrar tu material nunca? Si tu respuesta es afirmativa, te has equivocado de mundillo. Por supuesto, existen mecanismos para prevenir el plagio, como el simple hecho de registrarlo, ya sea de manera gratuita en safe creative o no tan gratuita en el registro de la propiedad intelectual.

También existe un segundo método muy práctico para evitar esta desagradable experiencia: tener un poco de cabeza a la hora de saber a quién envías tu material.

  • Si es una editorial que publica normalmente y que tiene una web decente, no tengas miedo.
  • Si es un señor con pintas de Gargamel que tiene su sede fiscal en una furgoneta, piénsatelo dos veces. Y no aceptes sus caramelos.

Aún así, nada de todo esto va a evitar que si alguien quiere copiarte, lo haga.  Aunque me parece poco práctico por su parte.

Sinceramente, siempre he pensado que es más útil contratar a quien consideras lo suficientemente  bueno como para plagiarle, que robarle ese proyecto y quedarte tan solo con una idea de todas las que podría generarte.

Sin embargo, como sabemos que el mundo está lleno de inconscientes, existe un mecanismo mucho más fiable y seguro para evitar que un plagio hunda tu carrera como guionista o escritor:

Crea mucho.

Si te enamoras de una idea, si focalizas toda tu existencia creativa en un solo proyecto, corres el riesgo de que te lo plagien. O peor aún: de que no te lo plagien porque no guste.

Así que piénsalo bien. Si alguna vez te plagian, significará que hay mucho desalmado por el mundo. Pero también significará algo mucho más importante:

vas por el buen camino.

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