¿Alguna vez has hecho el ejercicio de ver una película sin tener ni idea de qué iba? Hoy en día es realmente imposible ver un film sin tener ninguna información sobre él.

Nos bombardean con trailers, avances, posters y muchos spoilers. Es posible que la única película que hayas visto sin tener información previa sea ese telefilm de dudosa procedencia y más dudosa calidad que emiten a la hora de la siesta (si no eres de España, no sabes lo que te estás perdiendo).  Incluso estas películas contienen un spoiler genérico en su título, ya que el nombre de la misma hace alusión a la trama principal. Véase “boda mortal”, “hermanos sangrientos”, “canguro letal”.

“Hermanos viciosos mortales 2”

En resumen, hoy en día es muy difícil comenzar una película sin saber de qué va. Es por eso que estamos mal acostumbrados a no valorar la importancia de la secuencia detonante.

¿Pero qué es la secuencia detonante?

Es lo primero que vamos a ver de un film, y en ella está condensado el tono y la premisa de la historia, incluso puede que sus protagonistas y antagonistas.  Las grandes secuencias detonantes son la carta de presentación de una peli, y ellas deciden si vamos a entrar en ese mundo fílmico o por el contrario vamos a rechazarlo.

Porque ellas detonan el germen del conflicto, pero también detonan nuestro interés.

O hablando claramente: es la primera secuencia de una peli, normalmente situada antes de los títulos de crédito, es muy potente y busca atraer nuestro interés en muy poco tiempo con un golpe de efecto. 

A partir de aquí comienza la película como tal, lo que consideraríamos el primer acto.

Pero no tan solo es una gran secuencia para captar la atención. También es un gran ejercicio para comprender si tenemos clara la película (o libro) que estamos creando.

La secuencia detonante nos obliga como creadores a comprender cuál es el tono de la obra que tenemos entre manos, así como cuales son los elementos fundamentales que la van a componer.

Muchas veces, en estas secuencias no aparecen los protagonistas, sino que se nos muestra un suceso previo al inicio de la historia, pero tan fundamental para ésta que sin él no comprenderíamos el universo que estamos a punto de experimentar.  Ahí está por ejemplo el Señor de los anillos y su gran batalla inicial contra el mal absoluto.  Y ni rastro de Hobbits.

Si recordamos Guardianes de la galaxia, la primera secuencia nos muestra a un niño que acaba de perder a su madre… y que es abducido por una nave extraterrestre. Nos está diciendo lo siguiente: “es una peli de ciencia ficción, pero nuestro personaje no es un súper héroe, es un ser indefenso  y muy humano cuya vida va a cambiar para siempre, un pez fuera del agua”.

“Sí, soy el héroe de la película”

Imaginemos ahora la secuencia detonante de otra película como puede ser Mad Max Fury road. Si no has visto ninguna película de la saga, te sitúa perfectamente. Te habla de un mundo en ruinas, de un protagonista outsider, y de lo difícil que se le va a poner todo. Nos introduce además en el tono de una película de acción,  pero no cualquier tipo de acción. Incluso nos presenta a los malos, o como mínimo al tipo de malo que vamos a ver.

Spielberg es un genio a la hora de plantear secuencias detonantes, y muchas de ellas han pasado a formar parte del imaginario colectivo.

¿Quién no conoce la secuencia inicial de Indiana Jones en busca del arca perdida (Raiders of the lost ark)? Si nos fijamos bien, esta secuencia no tiene nada que ver con la trama principal de la película (la búsqueda del arca de la alianza) y sin embargo es perfecta para introducirnos en ese mundo.  Nos muestra el tono, al protagonista y el tipo de aventura que vamos a vivir.  Y todo ello sin hablar de la trama principal de la película.

Pero qué me estás contando, tron

Lo mismo sucede con Indiana Jones y el templo maldito, ya que la película no va sobre ese diamante que intenta recuperar Indy en una fiesta chinorris muy animada, y sin embargo nos introduce en el tono, nos presenta a los protagonistas, a los secundarios y enlaza con maestría la excusa que lleva a nuestros héroes hacia su verdadera aventura.

En la tercera parte va más allá y la secuencia detonante nos explica el origen de Indiana, sus fobias y sus iconos. Incluso nos presenta a ese padre que será el motor de la trama principal. Todo ello imprimiendo el estilo que va a condicionar la película.

Las películas de género tienden a ser más propensas a contener una secuencia detonante muy obvia y poderosa, ya que es más fácil condensar en ellas su esencia.

Cualquier película de terror que se precie debe indicarnos en su secuencia inicial lo sangrienta o terrorífica que va a ser, además de mostrarnos un adelanto sobre el monstruo que la va a protagonizar, o el hecho que provocó su nacimiento.

En la mayoría de los casos son secuencias repletas de acción, una llamada de atención que capta nuestro interés. Tras ellas volvemos a la tranquilidad y al mundo cotidiano que se nos muestra en el primer acto, ese mundo al que el protagonista está acostumbrado y del que hablo en este post.

Imaginemos ahora que comenzamos una película sin esa secuencia detonante.

Imaginemos que lo primero que vemos es a Indiana Jones dando clases. Si no conociésemos nada al protagonista, si no supiésemos de él, podríamos llegar a pensar que se trata de una película romántica sobre la relación entre un profesor y su alumna. Nada más lejos de la realidad.

Amor en el campus 2

Además, tendríamos que esperar hasta el punto de giro final del primer acto para comprender de qué va la película y la trama principal, para comprender cuál va a ser el verdadero objetivo del protagonista y en algunos casos el verdadero tono. Seguramente, antes de llegar a ese punto ya habríamos perdido el interés.

Es por eso que la secuencia detonante es tan importante, nos dispara un flash, crea un cebo que dice al espectador “espera, y verás”.

Incluso las películas más indies y alternativas tienen esa secuencia detonante, solo que en ellas  nos hablan de un conflicto más íntimo o cotidiano, pero aún así cumple con el mismo objetivo que en un film mainstream:

Ofrecernos la seguridad de que la película tendrá un conflicto que la vertebrará.

Porque en el fondo, a través de esa secuencia detonante se nos está informando de que en algún momento se va a liar parda, que todo se va a complicar. Nos dice que no nos relajemos, que aunque veamos a un personaje anodino, todo va a ponerse patas arriba en su mundo.

En Star wars, Luke se nos presenta como un campesino. Pero gracias a la secuencia detonante, con ese súper destructor y Darth vader abordando la nave de la princesa Leia, así como con la huida de los droides, sabemos que nuestro protagonista no va a pasarse toda la película cultivando pepinos alienígenas.  Nos pone en situación sobre algo que ni él mismo se espera, y de nuevo nos anticipa un gran conflicto que va a convertirse en el motor de la historia.

Granjero intergaláctico busca esposa

Porque las películas son eso, conflicto.

Y las secuencias detonantes son su máximo exponente, su germen.

Así que si quieres enganchar al lector o a tu público potencial, recuerda que tienes una gran aliado en la secuencia detonante.

Que la fuerza (para escribir una buena secuencia detonante) te acompañe.

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Y si quieres leer un ejemplo de secuencia detonante en un libro de fantasía y ciencia ficción, puedes hacerlo en la página de venta de Los Durmientes, a través de su opción “echa un vistazo”, donde encontrarás el prólogo (secuencia detonante) y los primeros capítulos

 

 

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