Aquí va un bonus track de lujo: Stephen King habla en un documental muy ameno sobre los monstruos que le han aterrorizado y fascinado. Y nos demuestra una lección única:

somos la suma de lo que vivimos/vemos/percibimos.

Saluditos a mi creador Stephen

Al igual que te pasa a ti, o a mi, lo que escribimos es un reflejo de lo que hemos vivido, lo que hemos visionado y lo que nos ha obsesionado.

Este documental además habla sobre algo que os comenté en este otro post, donde se trataba la figura del malvado, del monstruo que deberíamos construir en un film/libro para tener un gran villano.

Como veréis, Stephen (sí, qué pasa, le tuteo) tiene una clara obsesión con otro recurso maravilloso a la hora de crear un monstruo/opuesto al protagonista: el ser impersonal.

¿Qué hay más terrorífico que el mal al que no le  podemos medir las fuerzas? Pues ese al que no le podemos medir las fuerzas porque ni tan siquiera podemos ponerle cara o personificarlo en un ser.

Ahí está el ejemplo de La niebla, The Thing,  las películas de zombies, con esa masa anónima, e incluso el nazismo como movimiento impersonal.

Pero creo que ya me he enrollado suficiente, y será mejor que mi amigo Stephen os lo cuente con sus propias palabras:

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