Hoy os traigo un fragmento de una interesante charla, en la que George R..R Martin intenta averiguar cómo demonios es capaz Stephen King de ser tan prolífico con sus obras. Martin es lo que yo denomino un escritor “tortuga”, de los que se dedica a escribir y reescribir la misma frase una y otra vez, afianzando su paso. King sin embargo es lo que llamo un “escritor liebre”, decidido a escribir todo lo que pueda en un día hasta que sus dedos aguanten.

En ambos casos sabemos que sus obras tienen calidad literaria, lo que presupone que ambos métodos son válidos.

Yo, particularmente, soy más un “escritor liebre”. Me gusta esa sensación que te provoca producir, generar material y terminarlo. Creo que es contraproducente detenerse constantemente a reescribir hasta la extenuación el mismo fragmento, ya que podemos acabar tan desanimados que finalmente decidamos dejar de lado el libro que tenemos entre manos.

Además, creo que en ambos casos, por mucho que te dediques con el método tortuga a darle vueltas a la misma frase, al final vas a tener que volver a leer el conjunto y a reescribir y reescribir para darle  coherencia, con lo que habrás perdido un valioso tiempo y tal vez algún novio/a.

Sea como sea, al final cada escritor debe encontrar su propio ritmo de escritura en el que se sienta cómodo, siempre y cuando éste no se convierta en su peor enemigo.

Aquí os dejo el fragmento del que os hablaba, y que os debería hacer reflexionar sobre vuestro estilo.

¿Qué me decís? ¿Sois escritores “tortuga” o escritores “liebre”?

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