¿Dónde está la frontera entre la fantasía y la ciencia ficción?

Esta es una pregunta que me he hecho muchas veces a la hora de escribir libros de género: ¿dónde está la frontera entre la fantasía y la ciencia ficción? Para responder a este tema, primero hay que aclarar que la ciencia ficción se puede dividir en dos grandes sacos: ciencia ficción dura y ciencia ficción blanda.

La primera pretende ser fiel a las ciencias reales, y normalmente lo que hace es crear futuros y situaciones partiendo de la verosimilitud. Así, por ejemplo, encontramos obras como “The Martian (El marciano)” que se pueden asemejar más a un pseudo-documental sobre cómo sobrevivir en Marte que a una obra de ficción.

La segunda, la ciencia ficción blanda, obvia ese corsé que supone la ciencia real y crea situaciones y mundos partiendo de hipótesis creativas y no de fórmulas matemáticas; así, lo que se busca en esta categoría es usar la ciencia ficción como vehículo para crear nuevos mundos o dilemas, no necesariamente sujetos a una verosimilitud científica. Así, por ejemplo, encontramos otra obra situada en Marte, pero en este caso en el polo opuesto de la anterior. Es el libro “Crónicas marcianas” de Ray Bradbury, en el que encontramos a señores de la América Sureña viviendo sobre el planeta rojo y situaciones aún más disparatadas.

Y es cuando uno escribe ciencia ficción blanda cuando surge la duda: ¿estamos escribiendo ciencia ficción o en algún momento hemos superado la barrera para pasar a la fantasía? Por ejemplo, hay mucha gente que asocia la fantasía a brujería y espadas, pero no tiene por qué ser así. Cualquier obra sobre vampiros en nuestra sociedad moderna es sobre fantasía.

Pero ahora imagínate que escribes una historia sobre vampiros ambientada en un futuro con viajes interestelares y planetas remotos. ¿Seguimos hablando de fantasía, o estamos en la ciencia ficción? ¿En qué género se engloba?

En mi próximo libro, EL VAGAMUNDOS, parto de una premisa de ciencia ficción para muchas veces cruzar esa fina línea que la separa de la fantasía. ¿En qué momento una obra deja de pertenecer a un género para enmarcarse en otro?

Imagínate ahora una historia sobre un grupo de pilotos espaciales, que libran una gran batalla contra una raza alienígena. Pero imagínate que la tecnología de sus cazas funciona gracias a la magia. ¿Es simplemente ciencia ficción porque salen naves espaciales y hay tecnología?

Si te fijas en los libros publicados en Amazon, muchas veces están incluidos automáticamente en categorías concretas, aunque surjan dudas. Por ejemplo, mi libro LOS DURMIENTES está catalogado como fantasía, y sin embargo se desarrolla en un mundo post-apocalíptico rodeado de tecnología obsoleta y en el que los protagonisas se conectan a entornos de realidad virtual, pese a no entender esos artilugios que han sobrevivido a un pasado glorioso. Es por todo esto que yo lo veo más como un libro de ciencia ficción.

Así que, como puedes ver, ni siquiera Amazon se aclara con este tema. Aunque para mi la respuesta es muy simple: esa frontera realmente no existe. La ciencia ficción no puede existir sin la fantasía, y es gracias a ella que dota de verdad y profundidad sus mundos.

Y tú… ¿conoces algún libro que transite esa frontera entre ciencia ficción y fantasía?

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4 comentarios en “¿Dónde está la frontera entre la fantasía y la ciencia ficción?

  1. Saludos José… lo primero que s eme vino a la mente al asociar fantasía-ciencia ficción fue la serie de Dr. Who, wow… cuando empieza cada capítulo vuelvo a ser ese niño de las ideas raras, que imaginó a los 8 años en su cuaderno de dibujo que no necesitaban velocidad las naves espaciales si de alguna forma podíamos mover el universo a su alrededor “sería más fácil” dije, aunque olvidé anotar cómo (jajaja) … literalmente me sumerjo en la trama de The Dr…. está en mi top 3 de series sci-fi favoritas de todos los tiempos.
    Coincido contigo en que necesitamos la imaginación (fantasía) como motor para crear, ya sean soluciones concretas, realidades alternas o ideas fuera de la caja.

    “Sólo los que podemos visualizar lo invisible, podemos crear lo imposible”.
    Te seguiré desde mi blog, éxitos¡

  2. Para mí, la distinción no impide que ambas convivan. Lo fantástico toma su base de la magia y la ciencia ficción de la ciencia-tecnología. La ciencia ficción tampoco tiene una barrera entre blanda y dura sino que es más bien un continuo entre dos extremos; en un extremo, el de la ciencia ficción dura pura, todo sigue reglas de investigación y tesis a partir de los distintos conocimientos científicos rigurosos con el margen de la ficción desde una especulación deductiva. En cambio, en el extremo, todo se centra en la imaginación y no en los aspectos científicos rigurosos. Yo pienso que la maravilla tienen aspectos de un cierto rigor y una cierta especulación pero meten otros muchos puramente imaginativos. Los vampiros no tienen por qué ser de fantasía. El vampiro, al igual que el zombie o el viaje en el tiempo, entrarían en la categoría de recursos temáticos; es decir, valen tanto para un aspecto como para otro según el trasfondo. Un viaje en el tiempo puede tener una causa mágica o basarse en la ciencia, con mayor o menor rigor, y lo mismo con un vampiro. Los vampiros de “Crepúsculo” tienen más cromosomas que los humanos convencionales y su transformación es química. Los de “Las crónicas vampíricas” se basan en la magia. Nada indica que no pueda haber otros que sean mitad y mitad. Los zombis del videojuego “Diablo II” aparecen por magias oscuras, mientras que los de “The walking dead” lo son por un virus. En la ciencia ficción se pueden plantear teorías científicas más o menos verosímiles y rigurosas para un mismo elemento temático o planearlas desde la fantasía. El de “Crepúsculo” tiene otro elemento que podría catalogarla como mezcla, pues los hombres lobo tienen otros genes que se activan supuestamente con magia a la hora de elegir su forma y los dones que presentan varios personajes no parecen tener una base científica, aunque a saber, la saga es muy mágico discursiva, sino más mágica. Una saga que he escrito mezcla claramente ambas cosas. Especialmente cuando viajan a “Las tierra futuras” y allí un noble loco, caballero medieval con sombrero, que presume de haber vencido a una hechicera a base de mandar miles de hombres a morir y saltar sobre ellos y enfrentarse con esa bruja por conquistar el castillo, tiene megafonía, analizadores nutricionales, telescopios, objetos de nuestra época, como una sala de coches utilitarios deportivos, gafas que repelen el poder de las gorgonas y otros objetos traídos mágicamente de otros mundos (Universos paralelos), o que traigan ilegalmente una nave de otro mundo para tener ventaja en una batalla entre guerreros de estilo medieval y criaturas mágicas. Donde los comentarios científicos y los mágicos se dan con igual naturalidad. En el caso de “Doctor Who”, no hay magia en ningún momento, aunque llegue a conclusiones irreverentes; todo se supone que se basa en un universo científicamente asombroso, donde la ciencia ficción dura no lo domina todo, aunque eso no quita que pueda asemejarse a la magia en su forma. Distinto es el “Arrowverso” o el mundo “Marvel”, porque hay magia con sus hechizos y su mística conviviendo con la parte científica más o menos rigurosa.

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