El efecto Marvel: apuesta por las sagas

El efecto Marvel: apuesta por las sagas

Ya tenemos la última entrega (hasta nuevo aviso) de las películas Marvel: «Los Vengadores, Endgame», una película esperada y ansiada por millones de espectadores, hasta tal punto que un simple trailer puede rellenar páginas y páginas y horas y más horas de podcasts.  Esto es debido a algo que en Hollywood conocen muy bien:

El poder de las sagas, algo que debemos tener en cuenta cuando creemos nuestras historias.

Muchas veces, a la hora de escribir, pero sobre todo a la hora de que tu obra llegue al mayor número de personas posibles, te planteas una duda: ¿un solo libro o una saga? Si eres un autor best-seller, de los que vende millones… haz lo que te dé la gana. Pero si eres un escritor que lucha por abrirse paso, te recomiendo que escribas pensando en sagas.

¿Por qué?

Básicamente, porque es muy difícil que alguien llegue a tu libro entre la marabunta de publicaciones a la que el lector tiene acceso hoy en día. Pero una vez llega, y si le ha gustado lo que ha leído, es probable que quiera una dosis más de tu mandanga. Por supuesto, podrá buscar otros libros que hayas escrito. Pero es mucho más fácil que quiera seguir leyendo sobre ese universo nuevo que has creado, sobre los personajes con los que acaba de vivir aventuras.

Marvel lo sabe muy bien, y por eso casi todas sus películas están vinculadas entre ellas mediante tramas y personajes. Algunas son consecuencia de otras, otras afectan a futuras tramas de las siguientes o simplemente introducen personajes que veremos más tarde. Es una manera de tejer una telaraña que atrapa al espectador, «obligándole» a ver las otras, haciéndole desear ver a ese personaje en una nueva aventura junto al resto de personajes que ya conoce.

Si lo piensas bien, es una manera fácil y satisfactoria de introducir tramas más complicadas y personajes más difíciles de digerir. Por ejemplo, es más fácil asumir un personaje residual como «Black panther» o «Guardianes de la Galaxia», si antes ya hemos creado el universo Marvel donde va a desarrollarse. El espectador está «preparado» para visionarlo. Imaginemos, sin embargo, que Black Panther hubiese sido el primer personaje de la saga Marvel; seguramente nos habría resultado una historia más arisca y difícil de tragar, más alejada del canon estándar que asumimos en una película palomitera de súperhéroes.

A la hora de escribir pasa lo mismo. Si creas un libro troncal que resulte atractivo para el lector, será más fácil que más adelante puedas introducirle en personajes y tramas más complejas de digerir. El lector ya conocerá el universo donde se desarrolla, estará enamorado de ese mundo, y aceptará de buen grado conocerlo más en profundidad. Esto te abre una vía a secuelas, precuelas, spin offs y todo tipo de libros satélites. Incluso a relatos más cortos que enriquezcan el conjunto. El lector querrá devorar todo lo que tenga que ver con ese mundo, y estará agradecido por ello.

Así que ya sabes: haz caso a Marvel… y elige las sagas.

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