¿Portada conceptual o literal?

Autopublicar es un proceso que requiere la implicación total del autor, no tan solo en la escritura del manuscrito sino también en todos los procesos posteriores. Uno de ellos es la portada. Hay personas que odian tener que realizar estas tareas. A mí, sin embargo, me divierte.

A la hora de crear la portada, uso la aplicación online CANVA (ya os lo conté aquí). Es fantástica porque tiene plantillas según el tipo de libro y te permite jugar con ellas. Pero hoy no vengo a hablaros de este apartado técnico, ni de herramientas. Hoy os voy a hablar de algo más artístico.

A la hora de crear portadas, creo que en general, se pueden escoger dos vías: por un lado, crear una portada que sea simbólica, que represente el concepto del libro, aunque no aluda a ningún pasaje concreto; por otro lado puedes crear una portada más literal, que represente un fragmento del libro, o una acción que suceda en el mismo y que sea muy representativa. A mí, personalmente, me gustan mucho más las portadas conceptuales. Por ejemplo esta:

Esta primera portada pertenece al último libro de la saga Soldados del Multiverso, y es la precuela que puedes conseguir aquí, y que se enmarca en el apartado de portadas conceptuales. 

Al verla, ¿qué te viene a la cabeza? Muerte, eso está claro. Pero también te habla de  una historia, de un soldado que murió y fue abandonado vete a saber dónde. Te habla de soledad, te habla de alguien que se arriesgó solo en un lugar inhóspito. A la vez, ese traje te transmite la sensación del principio de esa exploración del multiverso, de los primeros aventureros que no acabaron demasiado bien.

Esta portada no está aludiendo a ningún momento en concreto, alude a una sensación, al concepto de unos primeros exploradores no demasiado preparados para lo que se encontraron.

Vamos con otra portada conceptual:

Esta portada pertenece a mi libro de fantasía juvenil “El Vagamundos”. De nuevo es un concepto, lo que vemos no sucede en el libro, no así. Te habla del concepto que gira en torno a la historia que se narra, a ese Cerrajero que puede abrir puertas entre realidades usando llaves. La portada, a su vez, te habla de un libro vitalista, repleto de mundos imaginativos, y es gracias al color y el aspecto mágico. Y por supuesto te alude al público juvenil (aunque lo puede leer cualquiera) gracias al tipo de dibujo y al personaje que aparece.

Así que mi consejo, siempre que podáis, es que plasméis en la portada conceptos, más que situaciones de acción. Creo que es una buena forma de meter al lector en el concepto del libro incluso antes de leerlo.

Otro día hablaré de un aspecto igual de importante en las portadas: por qué no recomiendo usar personajes reales y apuesto por las ilustraciones.

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