«Fundación» y el arte de ser científico y filósofo

«Fundación» y el arte de ser científico y filósofo

Se acaba de publicar el primer trailer de «Fundación», la adaptación de la gran saga literaria que va a llevar a cabo Apple TV. El trailer pinta fenomenal, y seguro que nos dará horas de entretenimiento. 

Fundación ha sido un libro importante en todos aquellos a los que nos gusta la ciencia ficción. Recuerdo la primera vez que lo leí (porque es un libro que hay que releerlo por el placer de redescubrirlo) y recuerdo la sensación que me provocó: la ciencia ficción no tan solo servía para abstraerte, también para exponer disertaciones que de otra manera no podrías hacer.

No soy científico, soy alguien de letras, pero siempre me ha atraído la ciencia. La mitad de mi biblioteca son libros de física, de astronomía, de química… libros que en su mayoría no entiendo. No me dedico a la divulgación, y no creo que tenga voz para hacerlo.

Pero sí tengo ideas, inquietudes, y la ciencia ficción me permite plasmarlas. Al escribir un libro de este género, no tan solo busco divertirme (eso es fundamental) y divertir, también busco vomitar esas ideas que rondan mi cabeza, muchos «y si…», otros muchos «tal vez» y unos cuantos «puede que». La ciencia ficción nos permite a los que no somos científicos pero amamos la ciencia poder disertar sin necesidad de publicar uno de esos famosos «papers» en revistas del gremio. Nos da la libertad de lanzar nuestras propias fórmulas, conjeturas y suposiciones sin la presión del científico, nos da alas para imaginar y crear pequeños terrarios, pequeños laboratorios condensados en páginas escritas. Ahí vertemos nuestros propios experimentos, como científicos que usan los libros como placas de ensayo.

Fundación me descubrió que esto era posible; me hizo ver que la ciencia ficción no tan solo era abstracción, que podía tratar todo tipo de temas sin pudor y sin vergüenza, con una sana falta de escrúpulos.

También me demostró que a la vez que científicos, podíamos ser filósofos. Podíamos crear nuevos axiomas, nuevas tesis y conjeturas morales; podíamos crear mundos nuevos con sus propias leyes físicas y sociales. Eso hace Fundación con maestría, mezclando ciencia y moral en un ensayo que ya muchos otros autores quisieran ni tan siquiera llegar a imaginar.

La ciencia ficción siempre ha sido considerada por muchos un género menor (aunque por suerte estamos en una época de esplendor del género en cuanto a televisión se trata), pero estoy convencido de que muchos de aquellos que buscan respuesta a sus miedos, inquietudes o vacíos se equivocan al acudir a la sección de auto-ayuda, o a la de gurús de la realización personal, o a aquellos que escarban en las estanterías de filosofía. 

A veces, cuando pienso si empezar un relato de ciencia ficción o uno de fantasía, siempre me acabo decantando por el primero. Ambos géneros me gustan, pero siempre tengo la sensación de que en la ciencia ficción encuentro más poso para poder disertar, para exponer grandes tesis y preguntas a través del relato y, lo más importante, del entretenimiento.

En la ciencia ficción puedes encontrar respuestas a muchas preguntas, a muchas tesis, a muchos y sí… en definitiva, Fundación es un ejemplo de cómo un libro de ciencia ficción puede funcionar en muchas capas. Puede entretener, puede emocionar, y a su vez puede acercarte a la ciencia, a la filosofía, dejarte un poso que te acompañará toda la vida.

¿Será la nueva serie de Apple capaz de ofrecernos lo que nos dan los libros de Asimov? Pronto lo descubriremos. 

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: